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Opinión Ahora y siempre Con la puerta siempre abierta

31 de octubre de 2014

Con un gesto no habitual en la historia del Sínodo de los Obispos, el Papa ha decidido que se publique el resumen de las propuestas hechas en la reciente asamblea sinodal sobre la “vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”, dando cuenta además del número de votos a favor y en contra que han obtenido.

Así es como hemos sabido que todas las propuestas han sido aprobadas por la cualificada mayoría de los dos tercios, aunque tres de ellas han obtenido un menor consenso. Se trata de las que piden que se continúe la reflexión sobre el acceso a la comunión eucarística de los divorciados que han vuelto a casarse, y sobre la atención pastoral a personas homosexuales.

Este resumen o informe de la asamblea sinodal no es un texto doctrinal, sino un documento de reflexión y trabajo para la segunda parte de este mismo Sínodo, prevista para octubre del 2015. Se han marcado, pues, las prioridades para esa segunda parte. Para preparar el instrumento de trabajo de la primera sesión, se envío a toda la Iglesia una encuesta con más de treinta preguntas, a fin de que todo el pueblo de Dios pudiera aportar sus sugerencias sobre los temas que convenía tratar en la asamblea sinodal. En nuestra diócesis se hizo llegar a todas las parroquias y muchas respondieron.

Los miembros del Sínodo han enviado un mensaje a las familias del mundo, en el que recuerdan que Cristo quiso que su Iglesia sea una casa con la puerta siempre abierta, recibiendo a todos sin excluir a nadie y dan las gracias a quienes están «dispuestos a acompañar y a hacerse cargo de las heridas interiores y sociales de los matrimonios y de la familia».

Señalan algunos de los problemas actuales que afectan a la familia: «ante todo, está el desafío de la fidelidad en el amor conyugal. La vida familiar suele estar marcada por el debilitamiento de la fe y de los valores, el individualismo, el empobrecimiento de las relaciones, el estrés de una ansiedad que descuida la reflexión serena. Se asiste así a no pocas crisis matrimoniales que afrontan de un modo superficial y sin la valentía de la paciencia, del diálogo sincero, del perdón recíproco, de la reconciliación y también del sacrificio. Los fracasos dan origen a nuevas relaciones, nuevas parejas, nuevas uniones y nuevos matrimonios, creando situaciones familiares complejas y problemáticas para la opción cristiana». Ante esta problemática resaltan «la fidelidad generosa de tantas familias que viven estas pruebas con fortaleza, fe y amor, considerándolas no como algo que se les impone, sino como un don que reciben y entregan, descubriendo a Cristo sufriente en esos cuerpos frágiles».

Tienen un recuerdo especial para «las familias pobres, las familias que emigran sin esperanza por los desiertos, que son perseguidas simplemente por su fe o por sus valores espirituales y humanos, en las que son golpeadas por la brutalidad de las guerras y de distintas opresiones… Pensamos también en las mujeres que sufren violencia y son sometidas al aprovechamiento, en la trata de personas, en los niños y jóvenes víctimas de abusos…».

Finalmente, piden a todos que les acompañemos con la oración hasta la próxima sesión del Sínodo y nos ofrecen una oración por todas las familias de la tierra.

Recémosla. Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas

Obispo de Barbastro-Monzón

 

 

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