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Opinión Editorial

12 de marzo de 2010

La reciente inauguración en nuestra ciudad dentro de una experiencia transfronteriza de la exposición Cien Años de Expresión Artística en Barbastro, supone un hito excepcional dentro del panorama cultural de nuestra ciudad que, como no podía ser de otra forma, ha sido generosamente refrendado por el público que en gran número la viene visitando. Aunque la definición del arte como algo vivo y por lo tanto en permanente evolución, es difícil de concretar, sí podemos convenir en que es algo más que una mera habilidad técnica porque incluye siempre en su actividad una visión particular del mundo sobre la que el individuo proyecta sentimientos, pensamientos e ideas.
Eso es lo que precisamente convierte en única a esta exposición, más de medio centenar de artistas locales de ayer y de hoy, que en  una simbiosis perfecta, nos ofrecen a través de su arte una visión personal y particular de nuestra ciudad elaborada como ya hemos señalado a base de sentimientos, pensamientos e ideas, todo ello asentado sobre los inamovibles cimientos de la belleza. Hay que aplaudir el esfuerzo del concejal de Cultura, Santiago Lisa y sus colaboradores, ésta es la prueba evidente de adónde conduce una buena planificación de la actividad cultural que nos habla con un silencio elocuente del va-lor siempre superior de la calidad frente a la cantidad.
En estos tiempos de confusión resulta gratificante volver los ojos hacia la Cultura, porque además de fuente indiscutible de riqueza y progreso deja en los pueblos que la cultivan la huella perenne de su identidad. Aprovechemos la ocasión para seguir por ese camino, o mejor ensancharlo hasta el límite, para que la cultura en todas sus formas se convierta en una prioridad de los poderes públicos. Que nuestra ciudad siga siendo un referente artístico y cultural donde sus ciudadanos encuentren siempre las mejores condiciones posibles de expresión y creación.
Si por algo nos ha sorprendido esta muestra ejemplar es por su ex-cepcionalidad, no estamos acostumbrados a este nivel de preparación y calidad, nos daba la sensación de que desde hace tiempo se venía apostando por una cultura de baja intensidad poco creativa, reiterativa, de «cortar y pegar». Sigamos, pues, la estela trazada, explorando lejos del ruido y los fuegos de artificio, nuevas y originales formas de entender la cultura, a base de trabajo, esfuerzo y sensibilidad.

5 de marzo de 2010

Febrero se despidió recordándonos que unos ochocientos aragoneses padecen alguna de las denominadas «enfermedades raras», un mosaico de casi nueve mil patologías generalmente crónicas, complejas, graves e invalidantes. Los afectados tardan años en ser diagnosticados, un laberinto tras el que deben en-frentarse a la falta de información e incluso de conocimiento científico.

Aragón cuenta con nueve grupos consolidados de investigación en otras tantas de estas dolencias. Los enfermos esperan cada logro mientras viven con el alto coste de los cuidados y los medicamentos, con las barreras sociales, escolares y laborales y con su «rareza», sus dudas y su soledad. La baja incidencia, cinco afectados por cada diez mil habitantes según la Unión Europea, conlleva una enorme dificultad para contactar con pacientes en situaciones similares.
La diabetes no es una enfermedad rara. La de Tipo 2, que aparece en edades avanzadas, es una de las pandemias del siglo XXI. La otra, cuyos pacientes dependen de la insulina, afecta a unos 17 por cada cien mil menores de quince años. Su diagnóstico no es complicado, tiene tratamiento y hay investigación. Pero sus afectados también afrontan el alto coste de los cuidados y tratamiento, las barreras en su integración desde la primera infancia y, en mucho casos, la soledad. Por eso, un grupo de familias acaba de crear en Barbastro la Asocia-ción de Niños y Adolescentes con diabetes de Aragón.
Vemos cada día como nuestras calles y edificios se suprimen las barreras físicas. Pero quizá no nos fijamos en las otras: las del desconocimiento que se escuda en la lástima e incluso el miedo y no da pasos para allanar el camino. En Baleares, desde 2007 existe un protocolo que permite a los niños con diabetes una escolarización sin problemas. Porque es un derecho y no una opción que dependa de la buena voluntad de profesores o padres. Lo normal. Pero ¿qué es lo raro y lo normal?

26 de febrero de 2010

Con la inauguración, hoy, de la Variante de Barbastro, un tramo de 11 kilómetros de la autovía A-22, se completa regularmente la ejecución de una infraestructura vital para nuestra ciudad y comarca que da forma a una vieja aspiración que, afortunadamente, ha pasado de la utopía inicial a la realidad actual. Una vía de comunicación permite siempre mayor fluidez en la circulación de personas, cosas e ideas, al mismo tiempo que contribuye a la vertebración del territorio y asienta la población porque facilita mejor fluidez económica y social.
No debemos olvidar que esta autovía nos coloca de manera cómoda y eficiente en el centro de un eje transversal importantísimo destinado, como en su día lo fue la carretera N-240,  a unir los dos polos principales de actividad económica de nuestro país, entre el Mediterráneo y el Cantábrico lo que sin duda nos proporcionará nuevas posibilidades de desarrollo muy necesarias. Unas buenas comunicaciones son la premisa necesaria para el desarrollo sostenible y sobre todo, permanente. Harán falta, sin duda, nuevos esfuerzos para conseguir de esta infraestructura vital una fuente de progreso para nuestra ciudad y comarca, pero sin duda una de las condiciones básicas está a punto de hacerse realidad con la nueva obra.
A todo esto hay que añadir un importantísimo componente de comodidad y seguridad para los usuarios porque no sólo nos pone más cerca de los polos de desarrollo esenciales sino que lo hace de manera moderna y eficiente que, en cierta forma, nos iguala a los habitantes de otras zonas más pobladas y favorecidas. La Adminis-tración del Estado a través del Ministerio de Fomento ha dado con esta obra un claro ejemplo de sensibilidad social porque favorece  con su actuación a una zona extensa y poco poblada como la nuestra a la que sin duda se le abre en el día de hoy una nueva vía de esperanza y de futuro.
El resto depende de nosotros para que sepamos utilizar la nueva autovía como un reto permanente para alcanzar un mejor nivel de  desarrollo, sostenible y solidario. Esperemos  que con el trabajo cotidiano demostremos cada día el acierto y la necesidad de esta espléndida  infraestructura que disfrutamos ya desde hoy.

9 de abril de 2010

Lo importante de un acontecimiento no es sólo que pase o que suceda. Siendo, eso sería poco. Después del paso del cualquier acontecimiento importa, sobre todo, esta pregunta: ¿para qué ha servido? O incluso: ¿para qué tendría que haber servido? Al hilo de la pasada Semana Santa podemos, pues, preguntarnos: ¿qué va a quedar?
Una Semana Santa no es puramente la fiesta de la primera luna llena de primavera, aunque siempre coincida, -y ya desde la Pascua judía-, con ese dato, ni un tiempo especial para disfrutar de desfiles artísticos, ni un espacio para revivir simplemente tradiciones, ni unos días de reencuentro con familiares y amigos venidos para la ocasión. Debe ser, más bien, un tiempo propicio para enraizarse en la genuina fe de la Iglesia, -misterio de salvación a través de la muerte y resurrección de Cristo-, un espacio de catequesis vivas para reaprender lo esencial de la vida cristiana y hasta un momento fuerte para definirse de manera clara y rotunda como discípulo del Maestro crucificado.
Si se ha vivido así lo que debe quedar, igual que cuando tuvo lugar la primera vez por las calles de Jerusalén, es una experiencia de compromiso en favor del valor sagrado de la vida y de la dignidad de todas las personas. Aparte de cualquier compromiso de cambio y mejora personal que haya podido suscitar, creemos que haber hecho los desfiles procesionales, o haber participado en los correspondientes oficios litúrgicos, se tendría que notar también socialmente. La Semana Santa de este año se ha enmarcado, -así es la realidad-, en algunas circunstancias muy concretas: crisis económica, paro circunscrito en familias determinadas, situación ambiental de desprestigio del matrimonio y de la familia, la aceptación social y legal de graves distorsiones éticas, como el aborto y otras negaciones de la ley natural, y otras manifestaciones de laicismo ambiental que se atreven a desacreditar valores espirituales.
Lo lógico sería hacerse, pues, la pregunta del principio: ¿qué va a quedar pasada la Semana Santa? O esta otra, que dice lo mismo con diferentes palabras: ¿es que ha pasado la Semana Santa y aquí no ha pasado nada?

26 de febrero de 2010

Con la inauguración, hoy, de la Variante de Barbastro, un tramo de 11 kilómetros de la autovía A-22, se completa regularmente la ejecución de una infraestructura vital para nuestra ciudad y comarca que da forma a una vieja aspiración que, afortunadamente, ha pasado de la utopía inicial a la realidad actual. Una vía de comunicación permite siempre mayor fluidez en la circulación de personas, cosas e ideas, al mismo tiempo que contribuye a la vertebración del territorio y asienta la población porque facilita mejor fluidez económica y social. No debemos olvidar que esta autovía nos coloca de manera cómoda y eficiente en el centro de un eje transversal importantísimo destinado, como en su día lo fue la carretera N-240,  a unir los dos polos principales de actividad económica de nuestro país, entre el Mediterráneo y el Cantábrico lo que sin duda nos proporcionará nuevas posibilidades de desarrollo muy necesarias. Unas buenas comunicaciones son la premisa necesaria para el desarrollo sostenible y sobre todo, permanente. Harán falta, sin duda, nuevos esfuerzos para conseguir de esta infraestructura vital una fuente de progreso para nuestra ciudad y comarca, pero sin duda una de las condiciones básicas está a punto de hacerse realidad con la nueva obra. A todo esto hay que añadir un importantísimo componente de comodidad y seguridad para los usuarios porque no sólo nos pone más cerca de los polos de desarrollo esenciales sino que lo hace de manera moderna y eficiente que, en cierta forma, nos iguala a los habitantes de otras zonas más pobladas y favorecidas. La Administración del Estado a través del Ministerio de Fomento ha dado con esta obra un claro ejemplo de sensibilidad social porque favorece  con su actuación a una zona extensa y poco poblada como la nuestra a la que sin duda se le abre en el día de hoy una nueva vía de esperanza y de futuro. El resto depende de nosotros para que sepamos utilizar la nueva autovía como un reto permanente para alcanzar un mejor nivel de  desarrollo, sostenible y solidario. Esperemos  que con el trabajo cotidiano demostremos cada día el acierto y la necesidad de esta espléndida  infraestructura que disfrutamos ya desde hoy.

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