El barbastrense Diego Ballesteros inició su camino en el deporte como ciclista. Aventurero incansable, protagonizó desafíos épicos como recorrer en bicicleta los 12.882 km que separan Zaragoza de Pekín o llegar de Madrid a Londres en handbike. Sin embargo, en 2010, un atropello cambió su vida, dejándole una lesión medular que cambió su vida. Ahora, a sus 50 años y con una trayectoria marcada por la superación, se despide de la competición oficial, pero no de su feroz espíritu luchador.
¿Cómo se define?
Me defino como un chico de Barbastro que ha practicado toda clase de deportes durante su vida, pero un trágico atropello me obligó a vivir en silla de ruedas. A pesar de esta dura circunstancia, nunca he perdido la ilusión de vivir y he seguido practicando el deporte, que representa una de sus mayores aficiones. Por otro lado, también estudié en la universidad de Zaragoza y me licencié en derecho. Sin embargo, no me gustó trabajar de abogado y opté por convertirme en profesor de instituto. Aprobé una oposición, trabajé en Barbastro hasta que sufrí el accidente. Tras esto, debía elegir entre jubilarme o continuar con la profesión, pero opté por la prejubilación porque la silla de ruedas y la lesión medular resultaban muy duras de sobrellevar.
¿A qué se dedica en su tiempo libre?
Hace tiempo, leía mucho, pero ahora me cuesta encontrar tiempo para una lectura sosegada. También veo alguna serie, pero no es que consuma mucha televisión. Me gustan mucho El Mentalista y Gambito de Dama. También, lo paso muy bien compartiendo momentos en familia, hablando o planteando proyectos con ellos.
¿Cómo empezó su relación con el ciclismo?
Aprendí a ir en bicicleta desde muy pequeño, cuando contaba con dos o tres años, porque siempre me ha resultado atractivo el ciclismo. Al principio, cogía la bicicleta de carretera de mi hermano. Luego, de adolescente, realicé alguna ruta. Más tarde, volví a Barbastro, me junté con amigos y empecé a practicar más bicicleta de montaña. A raíz de allí, completé un Camino de Santiago en bicicleta y la verdad es que me encantó. Tras esto, me planteé retos mayores, como participar en la Quebrantahuesos.
Cuéntenos su gran hito: de Zaragoza a China en bicicleta, ¿en qué consistió?
En el año 2005, yo realicé trekking en la India. Me surgió la idea de pasar pedaleando sus montañas. A partir de ahí, nació la idea de unir Zaragoza con Pekín por la celebración de la Expo y por los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008. Me lo planteé como un reto personal con el objetivo de llegar en cien etapas, atravesando unos 14 países. Aprovechando el apoyo de la Expo, me lancé a la aventura. Sin duda, ha sido la aventura que marcó mi vida y mi forma de ser porque me enseñó mucho sobre mí mismo y sobre el mundo que nos rodea. Me abrió mucho la mente, rompiendo prejuicios y estereotipos que tenía, y descubrí gente encantadora en países muy malos. Me enseñó la realidad del mundo. A lo mejor, al vivir en occidente, vivimos en una burbuja y lo que vemos en las noticas nos parece ajeno, pero ahí pude vivirlo de primera mano.
¿Qué recuerda de su recorrido?
Pasar por la Kurdistán en Turquía, donde reside el pueblo kurdo sin un territorio físico, donde nadie les acepta y viven oprimidos. Ves circunstancias muy duras. Ahí comprendí por primera vez que resultaba muy normal que me robaran porque la gente vivía en condiciones extremas. Cuando ves mucha miseria, es normal que cuando surge la posibilidad de sacar dinero o algo de comer, vayan a por ello. Ahí me di cuenta de la pobreza y de lo dura que resulta la vida para muchas personas en el mundo.
También, en Tayikistán, residían a muchísima altitud y apenas existe vida, la gente de allí llevaba una vida nómada. En China, toda la parte oeste resultaba muy desértica. China representa un país muy grande, pero el 85% corresponde a desierto. Ahí viví situaciones muy diferentes, apareció gente que me aceptaba, y otra gente que no. En otros sitios, como en Irán, la hospitalidad representaba algo cultural: llegué, me abrieron su casa y me ofrecieron comida caliente y un sitio para descansar. No se me olvidará en la vida. Sin embargo, en otros pueblos no deseaban que me quedase, me echaban y me tocaba buscar la vida para poder dormir.

¿Cómo gestionó la logística del viaje?
Yo me organicé para plantearme el reto en cien etapas de 120 kilómetros. No tenía mapas para trazar las rutas. Buscando por Google, tracé más o menos la ruta que iba a recorrer. Me apunté un punto de inicio y otro de final, así como los pueblos que tenía que cruzar. Así hasta las cien etapas. Prácticamente las cumplí a rajatabla, pero cuando entraba en regiones como Serbia o China no valía lo que tenía escrito porque los carteles no estaban traducidos y estaban en su idioma original. En la parte de logística, llevaba un teléfono satélite con el que conecté con los medios de comunicación. Lo más costoso resultó el hecho de buscar un ordenador con conexión a Internet para actualizar el blog y subir información para los seguidores del reto.
Deportivamente, organicé una preparación intensa, pero pegarte cien días de pedaleo te come físicamente y muscularmente. Al final, perdí más de 10 kg de mi peso corporal y llegué muy delgado. Casi siempre solía llevar algo de comida, para uno o días, por si acaso no encontraba un sitio para comer porque normal.
¿Cuál resulta el momento más feliz de su carrera deportiva?
A nivel competitivo, cuando me proclamé campeón de España a contrarreloj de handbike en 2015 en Villarreal. Contra pronóstico, nadie lo esperaba y corrí la contrarreloj de mi vida. Di un campanazo y me brotaban las lágrimas de los ojos al ganar. A nivel de satisfacción personal, el hecho de llegar a Pekín y completar el reto resultó algo indescriptible porque pasé muy malos momentos por la soledad, por el esfuerzo físico, por la carga psicológica al pasar tantos días fuera de casa… Llegar a Pekín cumpliendo el tiempo previsto, supuso una enorme satisfacción.
¿Y el más duro?
A nivel competitivo, ocurrió cuando me convocaron con la selección española para correr la Copa del Mundo en EEUU, Italia y Bélgica, pero sufrí una caída 15 días antes y me rompí la cadera. Eso resultó un trauma. Mi ilusión consistía en convertirme en paralímpico, en conseguir representar a España en una competición oficial y, cuando lo logro, me rompo la cadera.
¿La persona más importante en su trayectoria deportiva?
El actuar como uno actúa, ocurre gracias a uno mismo y gracias a sus padres. En particular, mi madre siempre ha representado una persona que me inculcó el valor del esfuerzo, el trabajo, la constancia, así como el cariño y el amor que me permitieron convertirme en lo que soy. Encontrar un referente a nivel deportivo resulta complicado porque muchas las personas han estado conmigo en mi carrera deportiva y que me apoyaron para llegar lejos.
Sin embargo, considero que mi mujer representa la persona que más cerca permaneció conmigo. Cuando planteé el reto de Pekín, se lo conté cuando éramos novios y, aunque a ella le pareció una locura, me apoyó; después, sufrí el atropello en EEUU, y ella se convirtió en la primera en venir y echarme una mano; como matrimonio, soportó mi vida de competiciones y entrenamientos aún implicando una dedicación muy exigente de seis o siete días a la semana. Ella representó la pieza fundamental en mi vida, la que siempre permaneció conmigo. Ahora me está echando una mano para reencontrar mi sitio una vez dejada atrás la competición.
Pasó del ciclismo al handbike, ¿notó el cambio?
Cuando me hablaban de la handbike, no la quería probar. Yo decía que vivía en una zona donde existe mucha montaña y… ¿Cómo voy a subir con los brazos un puerto? Sin embargo, un día me animé y allí observé que las sensaciones que experimentaba resultaban muy parecidas a las que percibía cuando practicaba ciclismo. La handbike resulta muy dura, incluso me atrevería a decir que más que el ciclismo, porque pedaleas con los brazos y al inicio no se alcanza tanta fuerza como en las piernas. Además, me costaba mucho la nueva posición al presentarse tumbada, también sufría las dificultades de visión, me resultó un poco complicado. La primera salida consistió en ir a Castillazuelo, ida y vuelta, y pensaba que no regresaría a Barbastro.
Comparando las dos prácticas deportivas que has realizado, ¿qué le ha llamado la atención?
Diferencia no he encontrado mucha. A nivel de entrenamiento, como la handbike representa un deporte que no lo practica mucha gente, me tocó salir a entrenar mucho solo. A diferencia del ciclismo, donde siempre se encuentra un grupeta con la que salir. Cuando me preparaba con la grupeta de amigos con la bicicleta convencional lo disfrutaba muchísimo, pero, en el deporte de alta competición, permaneces solo muchas veces al verse necesario realizar un trabajo más específico.
¿Llega el final de Diego Ballesteros en la competición?
Hace poco anuncié que me retiraba de la competición oficial. Después de doce años , trece medallas en campeonatos de España, una medalla en copa del mundo y varios “top ten” en copas del mundo, afrontar otro ciclo olímpico de cuatro años resultaba demasiado duro y exigente, y mentalmente no me veía preparado. La puntilla la dio la UCI (Unión Ciclista Internacional) porque modificó las condiciones de mi categoría ampliando mucho más el cerco para que entrasen personas con menos discapacidad. Si antes competir resultaba muy difícil, ahora ya roza lo imposible. Para permanecer entrenando con tanto sacrificio y no conseguir recompensa, lo mejor consistía en parar.
¿De qué trata su nuevo proyecto: Disport?
Como amante del deporte, considero que resulta fundamental que la gente practique deporte, sobre todo la gente con discapacidad. El otro día escuché a una psicóloga asegurando que el mejor antidepresivo es el deporte. Si la gente practica más deporte, gozará de mejor salud física y mental. Disport trata de impulsar el deporte entre las personas con discapacidad y que encuentren en el deporte una nueva ilusión. Mi meta a más corto plazo consiste en retomar deportes que había dejado por temor a lesiones y caídas. El otro día probé el biatlón y el tenis… Me encantaría realizar un ironman o un triatlón en un futuro. Quiero seguir difundiendo el deporte sin abandonar la handbike porque es parte de mi vida. Tengo como objetivo dar a conocer lo que hacemos y que la gente se vaya motivando a practicar cosas.